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  SUEÑO   Vivir un sueño, mientras sueño abrazado. Vivir soñando que te sueño, en los viñedos dorados, rodeados de racimos de perlas nacaradas. Donde tus labios dibujan el horizonte, el presente y el futuro. Donde el arcoíris de tu mirada da color a los sueños, y el paisaje se torna aventurero. Donde se pierde el miedo a las alturas. Para descender suavemente arropado, en la tersura de tus manos. Y recordar que la vida, no se vive, sí nunca has amado.   Carlos
                    TÚ Con el roció de la mañana llegaste. Floreciste con la primavera abriendo el capullo de tu corazón. Sin saberlo, sin pensarlo, vientos solanos te cobijaron y a su ritmo disfrutaste de los cielos. Al fin llegaste al remanso de los sueños, de los anhelos, de los deseos e ilusiones. Es el resplandor de un arrullado despertar, de la aventura, del cortejo, del deseo. Sólo basta con un suspiro, para cambiar el sino, para para vivir un siglo, o sentir un beso.                           Carlos  
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La imagen puede estar sujeta a derechos de autor   MEMENTO AMORIS   Soñé que soñaba.   Soñé que te soñaba, que soñaba de la nada.   Que eras un sueño, un sueño soñado. Un sueño dorado.   Que navegaba por el cielo contigo a mi lado.   Soñé que te soñaba, que ibas en mi barca surcando el cielo.   Surcando el cielo, tomados de la mano.   Soñé que te soñaba, como nunca antes había soñado.   Soñé que te soñaba, pensando en lo mucho que te habías tardado.   Soñé que te soñaba, como esa mujer, que había esperado.   Soñé que te soñaba, abrazándote en la cama.   Soñé que te soñaba, despertando al alba.   Soñé que te soñaba, acariciando tus labios.   Soñé que te soñaba, bebiendo tu aliento.   Soñé que te soñaba, acariciado por tu mirada.   Soñé que te soñaba, arrullado por tu risa.   Soñé que te soñaba, arropada en mis brazos.   Soñé que te soñaba, como nunca como nunca antes había soñado.    Carlo...
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La imagen puede estar sujeta a derechos de autos   UN AÑO MAS     La sencillez de una reina,   es la majestad de tu persona.   Presumes de serena,   porque en tus venas corre sangre griega.   Derrotas a la derrota, con una mirada,   con una mirada tierna y arrebatadora.   Cualquier batalla, la tienes ganada   con un suspiro, con el aliento de tu alma.   Puedes volar, sin que tus delicados pies, se alejen del suelo   y alcanzar el firmamento con las yemas de tus dedos.   Los destellos de tus ojos,   son relámpagos cegadores,   que convierten la incertidumbre   en remansos de suave espuma de mar.   Sólo basta una palabra para que el huracán atisbe   y cual perro dócil, se postre, sin poder, ni fuerza, presa fácil   en tu regazo de reina.   En tus manos guardas la paciencia y la templanza.   Y rodeas con tus brazos la justicia y la clemencia.   De tus labios brotan suaves suspiros ...

ASI

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  La imagen puede estar sujeta a derechos de autor ASI   Tan suave como el viento. Tan etérea como el tiempo. Tan sutil como la seda. Tan tersa como un suspiro. Tan intensa como un tornado. Tan atractiva como la primavera   Así eres tú   Carlos

AROMA DE LOS MARES

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  La imagen puede estar sujeta a derechos de autor AROMA DE LOS MARES   Como una esperanza, tu sonrisa viaja, viaja y viaja. Cruzando valles. Cruzando océanos. Siempre ligera. Siempre pionera. Más allá de las mareas. Más allá de los bosques. Siempre está tu cara alegre. Siempre esta tu cincelada figura. Difícil es escapar a tu atracción. Poderoso imán de fragante cabellera, y sutil mirada. Vestida con el aroma de los mares. Calzada con sutil suspiro de juglares. Esa eres tú, creatura adorable, musa etérea e inalcanzable.   Carlos

RECUERDO DORADO

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  La imagen puede estar sujeta a derechos de autor RECUERDO DORADO   Como un recuerdo dorado, así es ese primer beso, que no me has dado, y con el que he soñado. Tus labios lozanos, se resisten a ser tocados. Tu aliento prisionero clama por ser liberado. Y el fuego de tu interior busca desesperadamente, un oasis para ser atemperado. Tus mejillas, tersas como el viento esperan inquietas el roce de mis manos. Mientras que tu lozano cuello clama por ser asaltado. Dulce vehemencia emana de tus miradas, aunque  encadenada, vive soñando  con el suave momento de ser liberada. Algún día, llegara ese instante, en que tú y yo, seamos un solo aliento, perfumado por el inquieto deseo de fundir nuestros sentimientos y dar rienda suelta a todo lo que anida en el interior de nuestros cuerpos.   Carlos