TÚ
Con el roció de la mañana llegaste.
Floreciste con la primavera
abriendo el capullo de tu corazón.
Sin saberlo, sin pensarlo,
vientos solanos te cobijaron
y a su ritmo disfrutaste de los cielos.
Al fin llegaste al remanso de los sueños,
de los anhelos, de los deseos e ilusiones.
Es el resplandor de un arrullado despertar,
de la aventura, del cortejo, del deseo.
Sólo basta con un suspiro, para cambiar el sino,
para para vivir un siglo, o sentir un beso.
Carlos
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